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Amistad

David Barreda 22 diciembre, 2014
amistad

Somos seres sociales, es así…, te puede gustar más o menos la gente, disfrutarás más o menos de la compañía de otros, pero no te engañes: nos necesitamos, y probablemente la amistad sea el medio por el que conseguimos generar relaciones con otras personas con las que no tenemos un vínculo familiar o de pareja establecido y que se caracterizan por tener un grado de intensidad afectiva relevante y necesario para nuestro propio bienestar.

Fíjate, puede gustarte mucho la soledad, y puedes buscarla, pero si la vives desde el enfoque “siento que no tengo a nadie” las cosas cambian, y los matices tendrán entonces más sombras que claros. Ojo, este post no va sobre como conseguir más amigos, tampoco va sobre ensalzar el valor de la amistad, simplemente va de la amistad, solo eso.

¿Qué es para ti la amistad?, ¿Significa la amistad lo mismo para ti que para tus amigos y amigas?, ¿Qué pasa cuando tú y tus amistades le dais un sentido distinto a vuestra relación?, ¿Por qué cuesta tanto hacer nuevos amigos y amigas en la edad adulta?

Leía hace poco que el deseo de amistad surge rápidamente en nuestra vida, pero la amistad no. ¿Realmente es tan cara la amistad?

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Amistad, según el diccionario

Me gusta la primera acepción de “amistad” que viene en el Diccionario de la Real Academia: “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”.

La primera parte la entiendo perfectamente: “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona”. Me gusta porque tiene un sentido de conexión muy sano, al menos bajo mi punto de vista. Conecta con la generosidad, con la posibilidad de disfrutar del otro desde uno mismo, con la elección de hacer inversiones en la otra persona sin esperar nada a cambio (algo que alimenta el vínculo desde la libertad, y cuando esto ocurre la conexión es natural y fuerte).

La segunda parte me hace fruncir el ceño, no sé si porque no termino de verla, porque no estoy de acuerdo, o porque no la entiendo: “la amistad… nace y se fortalece con el trato”. Vale sí, nace con el trato, pero ¿siempre se fortalece con el trato?…

No sé si las reglas de la amistad se pactan explícitamente, lo cierto es que cada amistad nace bajo unas determinadas condiciones personales y sociales y esas condiciones van dibujando el propio “contexto de la amistad”. Pero los contextos no son fijos e inamovibles, las condiciones personales y sociales cambian y hoy no somos los mismos que hace tres años, ni hoy somos los mismos que seremos mañana. Nuestros contextos evolucionan como evolucionan nuestras realidades, y esto o lo aceptamos y nos adaptamos o nos extinguimos. Cada vez estoy más convencido que la gestión del cambio es la palanca para nuestra supervivencia y nuestro crecimiento. Ahora bien, ¿Qué impacto tiene que nuestro contexto personal y social cambie sobre nuestras amistades?, ¿Sabemos ‘gestionar el cambio’ en nuestras relaciones de amistad?

Acepto que si una amistad se fortalece con el trato es una amistad sólida y afectivamente sana en la que se acepta mutuamente el dinamismo vital en el vivimos. En cambio, si la amistad lejos de fortalecerse con el trato se debilita o incluso se evita es que algo no está funcionando… y en este caso hace falta tener cierta actitud de valentía y madurez para afrontarlo de manera adecuada si se quieren salvar los muebles.

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Amigos y amigas “de verdad”

En muchas ocasiones parece frívolo decir que uno tiene más amigos que los dedos que pueden contarse en una mano, como si eso indicara que es una persona fácil para los demás y/o poco exigente para consigo en cuanto a las relaciones personales. Es cuando uno asegura que solo tiene muy pocas “amistades de verdad”.

Si hablamos de “amigos de verdad” es que admitimos la existencia de “amigos de mentira”, olvidándonos que todas las personas de una forma u otra ocupan un lugar en nuestra vida, y que (no lo olvides) tú también serás una “amigo de mentira” para algunas cuantas personas.

No creo que se trate de “amistades de verdad” o “amistades de mentira” sino de grados de intensidad, con algunas personas tenemos un grado de afectividad leve, con otras moderado y con otras tenemos una especial relación de intimidad pero todas esas relaciones son de verdad. No hablo de que seamos amigos de todas las personas que conocemos, no es eso, hablo de considerar todas las conexiones que establecemos con quienes compartimos la vida. Cada una en su justa medida, pero todas de verdad.

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Amigos y amigas “de toda la vida”

Los amigos y amigas “de toda la vida” son geniales, son gente a la que has visto y te ve crecer, el peligro viene cuando “nos tenemos demasiado aprendidos”, en ese momento nos relacionamos unos y otros como si nos conociéramos de memoria, como si no hubiera sitio a la sorpresa, como si pudiéramos predecir cuál será el siguiente paso que va a dar…, la amistad entonces se enreda de peligrosos hábitos que la pueden terminar descapitalizando la relación.

A veces de manera consciente, a veces de manera inconsciente, nos exigimos inmovilidad, porque somos como somos y “te conozco como si te hubiera parido”. No hay sorpresas, no hay cambios, y si cambias puede que te estés traicionando…y no nos engañemos, sentir que conocemos al otro como la palma de mi mano nos da ‘percepción de seguridad’.

Los amigos “de toda la vida” a veces mutan en “amigos-familia”, estableciendo un entramado de obligaciones y deberes fuera de contexto. Mismas preocupaciones, mismas conversaciones, mismos días, mismas caras, mismo amor (que pider una renovación a gritos), misma latencia,…

Como ya nos tenemos ‘muy aprendidos’, un ejercicio sano y recomendable sería “desaprender” nuestras amistades de toda la vida, deconstruir la amistad para volverla a construir renovada. Me encantaría hacerlo con mis amistades de toda la vida, desaprenderlas para volverlas a descubrir en el momento en el que están ahora.

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Sentir “amistad” y sus variables

La amistad es algo complejo, como casi todas las relaciones afectivas que vivimos las personas. Prefiero pensar que es algo ‘complejo’ a pensar que es algo ‘difícil’, y es que creo firmemente que a pesar de su complejidad la amistad es algo accesible a todo el mundo (no fácil, no imposible).

La amistad está llena de variables, de matices y de versiones…

…están los amigos “de las grandes ocasiones”, los que tienes cuando te ocurre algo muy bueno o muy malo, y están los amigos “de las rutinas”, esos que día a día están presentes y eliminan la sensación de soledad de tus días, los que te van acompañando en el viaje de los minutos y la incomodidad de las pequeñas cosas.

…están los amigos que “deciden por ti”, probablemente según su propio esquema y valores, y “los que no deciden por ti” y te permiten ejercer tus modos y maneras.

…están los amigos “que te juzgan” en función a lo que has sido hasta ahora, y los que “no te juzgan” y aceptan descubrirte en el momento en el que estés. Sin apegos.

…están los amigos “que te aconsejan” y quieren que vivas la vida que ellos quieren para ti, y “los que no te aconsejan” permitiendo que vivas tu vida.

…existen amigos “que se sienten orgullosos de ti” y alimentan su ego con tus logros y tu crecimiento, y amigos “que comparten vida y presencia” sin más.

…existen amigos que “te reclaman su cuota de cariño” y amigos que “te quieren únicamente en función al propio cariño que ellos disponen hacia ti”, sin mercadeos, sin condiciones.

…existen los amigos que “hablan de ellos cuando están hablando de ti” y los amigos que “te escuchan y te dedican espacios afectivos con libertad”.

…existen amigos “que tienes cerca y están lejos” y amigos que “nunca se fueron y están presentes más allá del tiempo el espacio”, de esos que ves hoy después de tres años y es como si no hubiera pasado el tiempo.

…existen amistades que se acaban, y amistades que comienzan.

…existen amistades que se reformulan, que se reinventan, que se aceptan.

…lo cierto es que de una forma u otra, una de las manifestaciones del amor más placentera es precisamente “sentir y vivir la amistad”. Complicado ¿no?… quizás pueda terminar de entenderlo con una pequeña ayuda de mis amigos y amigas..

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David Barreda

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2 comentarios

  • Mª Angeles Marín Martín Responder 22 diciembre, 2014 at 8:21 pm

    Hola David, ante de nada darte la enhorabuena por este magnífico post que nos traes en torno a la amistad, desde mi punto de vista entendida como un “valor” de entre los valores fundamentales vinculados a nuestra vida y que influyen en el conjunto del aprendizaje social del ser humano.

    La idea que quiero apuntar aquí es que el valor de la amistad (“valor enunciado”) puede tener distintos significados para cada persona, lo importante de ello es que haya una congruencia con el “valor vivido” por la persona ( congruencia entre valor enunciado y valor vivido).

    Gracias David

    • David Barreda Responder 30 diciembre, 2014 at 1:04 pm

      Gracias por tu comentario Mª Ángeles!!

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